No son las habilidades la que demuestran lo que somos, son nuestras decisiones.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Recuperarle

Aquella noche mientras miraba la luna llena a través de su ventana, ella, tumbada en su cama, reflexionaba sobre cómo había llegado a aquella situación... no podía evitar pensar en todo lo que había vivido a su lado, todo lo que había sentido y seguía sintiendo aún... Lamentaba no haber evitado que todo terminase, lamentaba las palabras que nunca salieron de sus labios, lamentaba no haber podido hacer nada, nada, aquella noche...
Agachó la cabeza, sabía que el mundo le aconsejaba olvidar, empezar de cero… y de verdad ella quería dejar de sentirse de aquella manera, tener esa angustia, pensar que tal vez nada volverá a ser lo mismo…
Pero de repente… algo cambió en su forma de verlo todo… las cosas eran improbables, no imposibles… quizás aún tuviera remedio, recuperar a la persona que más le importaba, la que le devolvía la vida cada día, la que con su simple sonrisa y mirada, hacía que su corazón de acelerase y su mejillas se sonrojasen. Porque… aquel chico con su simple presencia conseguía sacar lo mejor de ella… porque ella, sabía ver todo lo bueno que había en él y que no sabía apreciar ni él mismo… Porque no quería decirse a sí misma en un futuro, que había cometido un error al guardar silencio, al intentar omitir ese sentimiento esencial en su vida, al no luchar por la única persona que había llegado a amar.
 A partir de ese momento ya no volvió a ser aquella chica que se lamentaba en su cuarto, aquella que buscaba la manera de quemar recuerdos, aquella que intentaba hacer lo imposible, eliminarle de sus sentimientos…
 Porque aquella noche ella se armó de valor y salió de su casa, roja como la sangre y letal como el viento, sabiendo más segura que aquello llamado destino no existía, sino que ella tenía que tomar la decisión de escoger aquel camino que le llevase a su felicidad.

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