No son las habilidades la que demuestran lo que somos, son nuestras decisiones.

domingo, 23 de octubre de 2011

Texto realizado para el concurso de : http://liittledreamer.blogspot.com/ - Quedó en 3º Puesto espero que os guste =)

Le había pedido perdón millones de veces, pero de nada servía, siempre volvía a caer en los mismos errores, ya hábitos insanos que envenenaban su mente y su alma. Ella le seguía viendo igual que cuando se conocieron, excusaba su comportamiento, le quería, sí... ¿pero por cuánto más?
Cuántas noches se habría pasado llorando escondida en su armario para que los niños no la escuchasen, para que ellos siguieran en su mundo de inocencia y de ignorancia... ya había perdido la cuenta...
Tenía cicatrices en su cuerpo de aquellas heridas que casi le costaron la vida, las que no consiguieron pasar desapercibidas por sus conocidos; las que trababa de ocultar para que nadie intentase ayudarla, porque traería consecuencias peores...
Una noche, aquel hombre que un día la amó,después de días de ausencia, sin gritos ni reproches, sin dolor... apareció por casa borracho, perjurando y aclamando que ella no se merecía vivir, que le había estado engañando, que era una desagradecida por hablar mal de él a sus espaldas... ella incrédula y atónita, espero cada bofetada y puñetazo que él le propinaba, con el corazón roto una vez más, intentadose explicar como la persona que más amaba le podía hacer esto...
Mientras divagaba tirada en el suelo ,con nuevas heridas que emanaban dolor y muerte, una pequeña figura apareció por la puerta de la cocina.. era una niña de 4 años que junto con su osito de peluche, su mejor amigo, había decidido explorar y ver qué ocurría en su hogar... pobre criatura, acaso se podría llamar aquello hogar, más bien edificio donde se puede habitar...
La madre de repente angustiada se incorporó de un salto, temerosa, ajena a lo que aquel extraño ahora para ella podría hacerle a su única razón para soportar su vida cada día.  De repente él con los ojos inyectados en sangre se aproximó a su pequeña, lleno de ira y fuera de control. Ella comprendió que aquel hombre nunca la amó... no pudo hacerlo... y sin esperarlo si quiera, roja como la sangre y letal como el viento, decidió acabar con todo, con aquella situación, con aquella tortura... aquel hombre ya nunca más les volvería a poner la mano encima.

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